
La lectura es una invención reciente de la humanidad.
Diego Redolar
Un salón con el aforo completo del Centro de Cultura de Antiguo Instituto de Gijón, fue el escenario en el que se impartió la conferencia Aspectos lúdicos de la lectura y sus efectos en el cerebro, impartida por Diego Redolar, neurocientífico de la Universitat Oberta de Catalunya, experto en psicobiología, autor de La mujer ciega que podía ver con su lengua dentro de las X Jornadas de Divulgación Científica organizadas por la Fundación de Cultura del Ayuntamiento de Gijón.
El neurocientífico comenzó su intervención, analizando la estimulación cerebral de diferentes áreas del cerebro de dos funciones tan intrínsecamente humanas, como son el habla y la lectura.
A diferencia de lo que sucede en el habla, que es una capacidad innata del cerebro humano y tiene sus propias redes neuronales, la lectura no es innata, el cerebro carece de áreas específicas, con lo cual el ejercicio de leer implica un esfuerzo, reorganizando el cerebro a través de la plasticidad neuronal.
Una aproximación a un órgano complejo y fascinante
En este proceso cognitivo tan complejo intervienen áreas como la corteza prefrontal, a través del tálamo, que es la que posibilita los mecanismos de atención.
Otra áreas implicadas importantes, son la constituida por la amígdala, que procesa la información emocional y posibilita la prosodia o el almacenamiento de las palabras ubicadas en el hipocampo. El núcleo Acumbens, se activa al ser una actividad gratificante.
Beneficios de la lectura. Un esfuerzo gratificante
El autor de La mujer ciega que podía ver con su lengua, enumeró una serie de bondades con evidencia científica de la lectura en el cerebro, como la mejora en la capacidad de comunicación o la regulación de las emociones.
La lectura reduce los efectos deletéreos del cortisol, controla la respuesta al estrés y refuerza la atención.
Otro de los beneficios de la lectura es el incremento de un mayor control cognitivo, mejorando la capacidad para encontrar soluciones a un problema, fomentando el pensamiento creativo y abstracto.

Incremento de la Reserva Cognitiva
En el libro La mujer ciega que podía ver con su lengua, dedica un capítulo a un estudio sobre unas monjas de edad avanzada que tenían hábitos saludables, entre ellos leer, descubriendo después del fallecimiento que sus cerebros presentaban rasgos neuropatológicos de la enfermedad de Alzheimer, pero que no llegaron a manifestarse, de lo que se deduce que los buenos hábitos favorecen el incremento de la Reserva cognitiva del individuo retrasando los efectos deletéreos o dañinos.
Bibliografía:
Torrens, Diego. La mujer ciega que podía ver con su lengua. Grijalbo. 2024.
Bueno Torrens, David; El arte de ser humanos. Ediciones Destino. 2025, Barcelona
Revista National Geographic, España junio 2025